¿Cómo adaptarnos al proceso de desconfinamiento que estamos viviendo?

Si bien atravesar el proceso de desconfinamiento puede ser algo esperado por muchos, cabe señalar que también se pueden experimentar ciertas ansiedades, miedos y angustias al respecto. Aquí, te proponemos algunas reflexiones que pueden ayudarte a comprender lo que este proceso puede generar en ti y cómo abordarlo.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que durante esta pandemia hemos atravesado distintos escenarios, los cuáles han sido experimentados desde nuestra total incertidumbre, viéndonos forzados a adaptarnos rápidamente a diversos y profundos cambios. Desde esta mirada, debemos comprender que es esperable que, experimentar el proceso de desconfinamiento, despierte en nosotros diversas ansiedades y temores al respecto.

En este sentido, es sumamente importante que podamos visibilizar y estar atentos a las distintas sensaciones y emociones que vayamos experimentando, normalizando y comprendiendo que existirá una sensación de ansiedad y temor en nosotros. Esto puede estar relacionado al temor de que salir de nuestros hogares nos exponga al contagio, como también a la sensación de no estar lo suficientemente seguros o preparados para vivir y afrontar este proceso, ya sea por contagiarnos, por miedo a volver a sociabilizar de forma física, al avance del virus, a la muerte o a lo que pueda pasar en el futuro.

Algo que puede ayudarnos a sobrellevar aquello es ser conscientes de las dificultades que este proceso conlleva, validando las emociones y los sentimientos que podamos experimentar, mirándonos con compasión y entendimiento tanto a nosotros mismos como a las personas que nos rodean. Además, es recomendable siempre tener en cuenta que lo vivido en esta situación de pandemia es de gran incertidumbre, en el sentido de que no tenemos certeza ni control de cómo será su funcionamiento a futuro o de cuál será el resultado final.

Frente a este último punto, cabe señalar que lo recomendable es mantener al margen nuestras expectativas a largo plazo, intentando adaptarnos al proceso momento a momento, dando pequeños pasos y estableciendo metas a corto plazo, poniendo nuestra atención en el presente más que en el futuro.

Por Ignacia González Ibáñez, psicóloga.

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