Alimentación y reactivación de la vida sana en desconfinamiento

Es efecto que la actividad física nos permite reactivar la vida sana en esta etapa de desconfinamiento que vivimos actualmente. Esta es una arista clave, que se complementa perfectamente con otra dentro de la salud de las personas: la alimentación.

Y es que, según los expertos, una vida sana debe tener actividad física periódica pero también una alimentación saludable, la cual, según la web de la Clínica Las Condes, debe seguir algunos hábitos:

– Atención en las metas, poniendo el foco en tener una vitalidad o sentirse cómodos con el cuerpo.

– Manejar las emociones, para lo cual es clave tomar una pausa y preguntarse si se come por hambre o para aliviar o canalizar esas emociones.

– Planificar las comidas para realizar una compra consciente y elegir lo necesario para lograr una dieta balanceada.

– Fraccionar la alimentación, definiendo una alternativa de horario para las comidas.

– Darle importancia a los grupos de alimentos, consumiendo de igual forma carbohidratos, grasas y proteínas.

– Bajar la densidad energética, optando por poner en el plato una parte de alimentos que llenen visualmente y que sean de bajo contenido calórico.

– Mantener una buena hidratación, bebiendo agua como líquido principal.

– Consumir porciones moderadas, a partir de reducir el tamaño de las raciones o tener medidores de alimentos.

El desafío es doble, ya que además esto debemos hacerlo en este periodo de contingencia. Pero si hay algo que hemos aprendido durante este 2020 es el valor del los hábitos alimentarios y su contribución a la salud. “La alimentación tiene mucho que ver con la fortaleza de nuestra “máquina” (cuerpo) y ahora, muchas más personas lo ven claro, hay que cuidar lo que comemos, (porque) marca la diferencia de nuestra salud actual y futura”, señala la doctora española Laura Arranz al portal Dieta Lógica.com.

Salud mental y desconfinamiento

Hemos visto que durante todo este periodo de contingencia la salud mental ha sido un tema extremadamente relevante. Y la alimentación es un campo que también entra en esta discusión, aunque con matices.

Según la doctora Suzanne Dickson, de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, en entrevista con National Geographic, en los últimos años “hemos encontrado que existe una creciente evidencia de un vínculo entre una dieta pobre y el empeoramiento de los trastornos del estado de ánimo, incluida la ansiedad y la depresión”. La profesional europea, eso sí, hace un alcance: el naciente campo de la psiquiatría nutricional debe seguir investigando para profundizar esta relación. “Muchas pruebas comunes sobre los efectos de ciertos alimentos sobre la salud no están respaldadas por evidencia sólida. En los adultos sanos, los efectos dietéticos en la salud mental son bastante pequeños, y eso dificulta la detección de estos efectos”, declara.

Lo cierto es que una alimentación sana nos permitirá tener una mente sana y enfrentar el periodo de contingencia que vivimos actualmente de mejor forma, ya sea en desconfinamiento o un eventual rebrote. “Mantener nuestra salud mental es importante de manera transversal, en cualquier momento de nuestra vida (…). La incertidumbre nos puede llevar a sentir más ansiedad y necesidad de controlar nuestro ambiente para encontrar cierta estabilidad, es por eso que la importancia está en chequear constantemente nuestras emociones, pensamientos y conductas”, señala Camila Rojas, psicóloga colaboradora de Contigo en el Recuerdo.

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